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domingo, 13 de abril de 2008

"Los jóvenes de hoy en día...

Hace unos años, pasó por mis manos un texto que llamo mi atención. El texto relataba una serie de opiniones sobre la juventud que con toda seguridad les serán familiares. Hoy leyendo en  Archipielago Noticias el Blog "En Nombre Propio" (Con cuya bloguera me une cierta relación familiar) veo que ha desempolvado el texto años después. Pues aquí se los dejo yo. Extraigan sus propias conclusiones. 

Es propio de los adultos observar con atención a las nuevas generaciones y tratar de determinar qué traen al mundo, en qué se parecen y en qué se diferencian de ellos. Es natural, pues la juventud es el mañana de toda sociedad. Por ello, al pretender conocer a la juventud tratamos de adivinar cuál será el mañana, pero a veces ese conocimiento adquiere un carácter algo peculiar. Veamos cuatro puntos de vista acerca de la juventud:

"A nuestra juventud le gusta el lujo, está maleducada, se burla de los superiores y no respeta en absoluto a los ancianos. Nuestros hijos de hoy se han convertido en tiranos, no se ponen en pie cuando llega una persona de edad, contradicen a sus padres; hablando en plata: son muy malos"

"He perdido toda esperanza en cuanto al futuro de nuestro país si la juventud de hoy empuña mañana las riendas del poder, pues esta juventud es insoportable, impulsiva, simplemente horrible"

"El mundo en que vivimos ha alcanzado una fase crítica. Los hijos no obedecen ya a sus padres. Por lo visto, el fin del mundo no está ya muy lejos"

"Ésta juventud está podrida hasta el fondo de su alma. Los jóvenes son pérfidos y negligentes. Nunca se parecerán a los jóvenes de otros tiempos. La joven generación de hoy día no sabrá conservar nuestra cultura"

La primera opinión pertenece a Sócrates, filósofo griego que vivió del 470 al 399 antes de nuestra era (a.n.e.); la segunda es de Hesíodo, poeta griego que vivió hacia el año 720 a.n.e. Pero no son ellos el origen de este pensamiento: el autor de la tercera opinión es un sacerdote egipcio que vivió hace más de 2.000 años a.n.e. y, por último, la cuarta y profética acusación se halló en una vasija de barro encontrada en las ruinas de Babilonia: la vasija en cuestión data de hace más de 3.000 años antes de nuestra era.

Por tanto, al correr de los siglos y los milenios la juventud empeoró más y más, por lo que resulta incomprensible el modo en que la civilización pudo no sólo sobrevivir pese a la eterna 'perfidia' de los jóvenes sino lograr enormes progresos, testimonio de los cuales somos nosotros mismos."

A. Múdrik.
En post posteriores hablaremos sobre el Efecto Piaget y el papel que juegan las profecías autocumplidas en la educación.

martes, 15 de enero de 2008

La educación en España

Con la publicación de los resultados del informe Pisa hace unos meses, era inevitable que se recrudeciera el eterno debate sobre las bondades o perversidades de la Logse. Es un debate de sobra conocido, que los que además vivimos en la frontera del cambio de un sistema a otro, hemos mantenido en numerosas ocasiones, y demasiadas veces sin profundizar más de lo que lo hacemos cuando hablamos, de un penalti mal pitado, en el bar de la esquina.
En mis, no pocas, conversaciones con compañeros y amigos sobre el tema, he de decir, que pocos compartían mi postura al respecto.
El sistema logse, con sus innegables inconvenientes, es un sistema educativo mucho mejor que su antecesor. Y aunque tiene numerosas deficiencias, no es menos cierto que buena parte de ellas se derivan de la negativa de ciertos sectores por asumir las responsabilidades que el nuevo sistema les atribuye.
Topicazos como "Es que los niños ya no repiten, suspendan las que suspendan" han sido látigo de un sistema que desde un principio se encontró con el rechazo del sector más conservador, y que con el tiempo hasta los mas "progres" han decidido darle la espalda.
Importantes avances, como la extensión de la educación obligatoria para todos hasta los 16, son obviados en favor de argumentos del tipo "es que se le ha perdido el respeto al profesor".

En el sistema educativo anterior, a los 14 años (13 algunos) se producía la selección darwiniana. El que "valía" para estudiar, o sus padres tenían dinero para costearlo, entraba en el instituto a hacer B.U.P (el que se haya criado en cualquier barrio humilde sabrá que eso eran palabras mayores). El que no, se pasaba de los 14 a los 16, con suerte, trabajando ilegalmente en cualquier obra o taller (recordemos que en España la edad legal para poder trabajar son los 16 años) y si no esperando en el parque del barrio a que alguien llegara para echar un partidillo.
Siempre es más fácil para un profesor lidiar con un grupo de privilegiados, que tener que estar aguantando a chicos potencialmente más problemáticos, máxime cuando a esas edades, probablemente, muchos le saquen una cabeza. Ni que decir tiene que al "estudiantito" de turno tampoco le será cómodo tener que estar aguantando las perrerías del que se sienta al final de la clase.
Sin embargo no encuentro ningún razonamiento lógico y mucho menos moral, para que el sistema educativo se exima de ofrecerles una educación con garantías.
Enlazo el artículo de José Saturnino Martínez en El País, a mi juicio muy recomendable.
 
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